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domenica 5 ottobre 2014

Monologos interiores, musica indie, una maestra italiana en españa.

No te quiero enseñar nada, pero quiero estar allí cuando lo aprendas. 

Os invito a mi flujo de conciencia, buen viaje =)


Son las 16:55, me estiro en el suelo hecha polvo. Me duele la espalda que flipas.
La cabeza que no veas, los brazos, las rodillas que hacen un ruido raro cuando ando tengo 25 años y estoy que no paso la ITV.

¡HOLA!
Dos ojos saltones que me miran riendo, las pestañas super largas, tu sonrisa infinita
¡HOLA TALA! 


(me llamo Sara, por cierto)
TALAAAA! y esa risa que enamora a cualquiera.
Y pienso en muchas cosas.




La primera vez que me has visto, que abrías y cerrabas tus manitas para que te cogiera.
Eras tan pequeña y con los ojos tan grandes.
La primera vez que te ayudado a hacer abdominales para que pudieras andar.
La primera vez que te has aguantado de pie. Y has caminado.
Te has caído.
Y con la sonrisa has vuelto a levantarte.


La primera vez, que te he visto correr sin caerte.
Que te he ayudado a aguantarte en la escalera, suspendida en el aire y no te has caído.

La primera vez que hemos pintado juntas, y te has comido media botella de pintura verde.
Y has cagado verde fosforito durante una semana.
...Y he tenido que decírselo a tu madre. 
Mientras tu te partías de risa. 
La primera vez que te has pintado los labios con cola.

Y no podías abrir la boca.
...Y he tenido que decírselo a tu madre

La primera vez que te has puesto muy mala, y que me he sentado a tu costado para que no dejases de respirar.
La primera vez que has gateado dentro de un túnel sin miedo.
Que te has subido sobre el armario en un nanosegundo. 

Y casi te pegas una hostia que te abres la cabeza.
...y no le he dicho nada a tu madre.
La primera vez que me has contestado a una pregunta.
Que me has dicho que.
Y la primera vez que me has dicho que no.
....Y lo orgullosa que me has echo sentir.
La primera vez que te has echo daño, y no has llorado.
La primera vez que te he enseñado un caracol.

Y he tenido que abrirte la boca para que lo escupieses.
Y no me acuerdo si se lo dije a tu madre.
El día que te has sentado a escuchar una historia durante veinte minutos, y te sabias las palabras de las canciones.
Las mismas que te he cantado durante un año y medio de tu pequeña vida.
Cuando te quedabas mirándome sin decir nada.
Y jolínes, sí que me estabas escuchando.


La primera vez que te has despedido de tu madre, corriendo hacia mí para darme el chupete.
Sin llorar, hablando sola.

Y yo sigo no enterándome de lo que dices. ¡Pero nada mujer!
No se que dices. Y te veo 10 horas todos los días.
Pero ya llegará.
Y llegará el día que cumplas tres años y te irás al cole.
Y te olvidarás.
Pero yo no, lo que me has enseñado en este año es que siempre hay que volver a sonreír.
Que no pasa nada.
Y después de enfadarnos una con la otra, te daré el dedo y iremos caminando juntas.


Pues este es mi trabajo, como mi trabajo no hay Nada en el mundo, paro un segundo y me saltan encima como conejitos, ojos bien abiertos, gateando sobre mi barriga.
Se queda mirándome, sin decir nada, una sonrisa enorme sin fin.
Estirada en el suelo la abrazo fuerte, 'me has vuelto loca hoy, pero no pasa nada'

Mañana más y mejor.




All  rights reserved to the Song: "Ways to go"  Grouplove

martedì 3 luglio 2012

E' da distesi che si vede il cielo


Quando ho finito le superiori non avevo la minima idea di quello che avrei fatto da grande.  Mi ricordo perfettamente la mia insegnante di lettere che  a pochi mesi dalla Maturità ci fece uno di quei discorsi da gladiatori che stanno per entrare al Circo Massimo, e ci disse che non importa quello che avremmo fatto,  l’importante è che lo facessimo con il cuore e la passione.

La mia passione era quella di viaggiare, volevo andare via dal paesello in mezzo alle colline. Un’adolescenza passata a sognare di partire con vestiti semplici, il borsello vuoto e il cuore pieno.
E l’ho fatto,  sì, di tante cose mi sono regalata una vita piena di posti nuovi, gente assurda e allo stesso tempo bellissima, una vita in cui ti svegli una mattina prendi un aereo e vai dove ti porta il vento. E così per Italia, Germania, Olanda, Belgio, Francia, Spagna, Inghilterra e poi America. Tutto cercando di essere una studentessa modello, o per lo meno ci ho provato, non studiavo quello che mi dicevano ma leggevo ciò che mi interessava. Non sono l’alternativa che va in India in cerca di una scappatoia al capitalismo, io davo gli esami e lavoravo come tanti, tanti giovani della mia età. La differenza è che con quei soldi magari me ne andavo a fare uno di quei viaggi a Londra dove dopo la mostra di Mirò una notte alle 4 a Picadilly Circus un colombiano piuttosto bizzarro ti propone di partire con lui per l’america latina la mattina dopo e sposarlo. Uno di quei viaggi lì.
Della triennale in Italia ho fatto quasi due anni all’estero, ho conosciuto delle persone splendide e mi sono innamorata della libertà di stare a guardare un quadro per ore senza la pretesa di volerci vedere per forza qualcosa.
Mio nonno continua a chiedermi cosa voglio fare della mia vita e io continuo a sorridere.  Io ho fatto quello che mi piaceva e ora so fare tutto e niente. Ho 23 anni, i miei migliori amici sono tutti lontani, a volte mi sento sola, a volte mi rimprovero di non essere stata capace di aver desiderato una vita nel paesino con gli amici di sempre, quelli del bar insomma. Poi penso ai viaggi che ho fatto, alle cose che ho imparato alle persone che ho conosciuto, ai momenti in cui pensavo di non farcela, e ai momenti in cui ce l’avevo fatta. Ho imparato che la vita ha uno strano senso dell’umorismo una sera a San Diego quando ho visto un barbone dormire sotto la pubblicità del nuovo I-pad della Apple. Ho visto che l’erba degli altri è sempre più verde ma anche  che questo vale per tutti.
Un giorno accontenterò pure il nonno, con un lavoro fisso, una famiglia e magari pure un cane.
Per ora continuo a sperare che tutto si sistemi e che per tutti quelli come me, che sono stanchi di doversi paragonare con chi fa meglio, ci sia un posto nel mondo.